Viernes 1ro de octubre de 2010. "Retratando el vacío"

Patricio Capelo realizó en dos días y medio la filmación de las escenas para el teaser de su película “Retratando al vacío”. La mayor parte del rodaje fue realizado en varios espacios del Teatro Bolívar. El segundo piso del teatro fue convertido en un bar, mientras que en el garaje, cuyas paredes están totalmente cubiertas de llamativos graffitis llenos de colores y texturas, construyeron un estudio de pintura, donde Jesús (Diego Coral), el protagonista de la película, debe realizar un retrato para un vampiro (Leonardo Moreno).

Patricio Capelo escribió el guión para su trabajo de licenciatura pero siempre había tenido en mente hacer una película de vampiros. Patricio investigó los códigos de este arquetipo. Lo que más le interesa sobre estos seres místicos es que no tienen reflejo, condición que la extrapoló en su historia. Patricio imaginó que si no tienen reflejo tampoco pueden quedar registrados en fotografías o en pinturas.

 

 

El garaje del teatro es tan amplio que resulta ideal para filmar. Puede acoger bastante gente y parecer que no hubieran tantas personas, ya que no están amontonados ni apretados en un solo espacio. Todos en el garaje, atentos unos de otros pero sin dejar de continuar con sus trabajos: mientras los equipos de sonido y fotografía filmaban con Patricio y los actores, los productores se encargaban de adelantar trabajos pendientes del rodaje y el equipo de arte adelantaba la elaborada y minuciosa construcción de otro escenario del garaje, un cuarto que incluía un sofá, un televisor, piezas de maniquíes, etc. Suele resultar más fácil filmar en una locación ya existente que elaborar la escenografía en un set, (aunque el garaje en realidad es una locación) sin embargo, en este caso valió la pena armar la escenografía en el garaje del teatro. Se creaba un ambiente barroco, oscuro y cargado de objetos e imágenes bizarras. Unas pocas luces rojas iluminaban el lugar, lo que provocaba un ambiente extraño e interesante en la escena.

 

 

"Retratando el vacío" trata de un estudiante de pintura, llamado Jesús, que va a una ciudad en la que un vampiro, que sufre de ansiedad por no poseer reflejo, lo recluta para que lo retrate y así quede plasmada su imagen en una pintura. Jesús retrata al vampiro pero la imagen de la pintura se desvanece. Jesús decide entonces convertirse en uno de ellos para poder capturar en su pintura el rostro del vampiro. Le inducen sangre a Jesús, y ya convertido en vampiro, logra pintar, pero no sabe cómo volver a convertirse en humano. Al no saber qué hacer, mata al jefe principal de los vampiros para dejar de ser como ellos.

 

 

El rostro pálido de Diego Coral, convertido en pintor-vampiro, resaltaba de la oscuridad mientras retrataba entusiasmado al otro vampiro, encarnado por Leonardo Moreno. Diego Coral dice que es diferente filmar en cine, que se siente una presión más presente del tiempo, una sensación de aprovechar los recursos, pues a diferencia del cine digital donde se pueden filmar infinidad de tomas para un solo plano, en el cine de película, el tiempo y el dinero son valiosos. Diego comentaba que al principio le costaba concentrarse, que el ruido del motorcito de la cámara de cine le presionaba por sí sola, le hacía consciente del tiempo, que no puede ser eterno.

 

 

 

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